Cuando uno enciende una vela, no la esconde ni la cubre, sino que la pone en el candelero para que los que entren tengan Luz. Tus ojos son la luz de tu cuerpo, de modo que si tus ojos están sanos. Todo tu cuerpo tendrá Luz; pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Ten cuidado de que la luz que hay en ti no se convierta en tinieblas tu cuerpo esta iluminado, sin que quede en el ninguna sombra, resplandecerá como cuando una lámpara te ilumina con su luz. (Evangelio de San Lucas 11, 33-36)
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Hay un hermoso poema que dice:
“Dos hombres miran hacia fuera
tras las rejas de la prisión:
Uno ve lodo; otro, estrellas.
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Hubo un antiguo Filosofo Romano Epíteto, que vivió poco después de nuestro señor, cuya persona y mensaje no creo que hayan sido muy populares, pero que insistía en decirle al pueblo: “No son tus problemas los que te atormentan: Es el modo como ves las cosas”. Todo esta en el modo como ves las cosas”… Un Sediento, ante un vaso de agua medio lleno, quizás exclamará: “¡Que bueno! Esta medio lleno”. Otro sediento, ante el mismo vaso, quizás se quejará desanimado: “¡Caramba! Esta medio vació”.
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